
Ser parte de la maquinaria que hace circular cultura, dar espacio y crear reconocimiento para voces que luego sí entran en el juego del prestigio, muestra cómo funciona de verdad el sistema con una red de afinidades, de hábitos, de pertenencias tácitas, de simpatías acumuladas, de lugares donde ciertos nombres circulan entre sí y otros, incluso siendo decisivos, quedan fuera
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